Alicia en el país de las …..

Disclaimer: Antes que nada quiero recordarles que uno de los propósitos – muy personal – de este Resumidero es el de poder escribir tonterías que me inquietan y necesito desechar. Así, muchas de las entradas son simplemente berrinches y tonterías del momento. Lo quiero recordar para precisamente evitar que me lo digan. Ya lo sé. Gracias.

Aclarado el punto, ahora si: comenzamos…

Me gustaría conocer la opinión de todos ustedes. Quizá tengo un problema muy tonto. Simplemente estoy perdido y no sé lo que estoy haciendo. En fin, quiero saber ustedes qué piensan.

recommendedPara mí, una carta de recomendación (para búsqueda de trabajo, beca, concurso, para estudiantes, para profesores, para colegas, etc.) debe de entregarse DIRECTAMENTE al comité que la evaluará. Dicho de otra manera, y quizás aquí es donde me pierdo, bajo ninguna circunstancia la carta de recomendación debe ser entregada a la persona que es recomendada para que ella posteriormente la entregue al comité. Mucho menos que el comité les pida a los solicitantes que ¡ellos mismos envíen las cartas!

Entiendo que cuando se piden cartas por ejemplo para un premio o un homenaje, resulta obvio que el carácter de las cartas es necesariamente amigable, más bien son cartas “abiertas” de apoyo describiendo las bondades de la persona. Pero si quiero que me recomienden para competir por una posición laboral, en donde quizá el recomendador esté recomendando a varias personas para el mismo lugar, por ende resaltando diferencias y explicitando comparaciones, es ridículo pensar que las carta deba ser entregada a mí.

Como evaluador, para mi perdería totalmente la validez si la misma persona solicitante me entrega las cartas de recomendación. En mi breve experiencia esta situación solo la he visto en México y en algunos procesos de España. Cabe mencionar también que la importancia que se les da a las cartas de recomendación, o mas que importancia, la seriedad con las que se toman (y escriben) también refleja de alguna manera el hecho de que en realidad no pueden ser tomadas muy en serio. Esto es malo sobre todo cuando nos toca recomendar a alguien para el extranjero, en lugares en los que se supone, por principio, que las cartas son autenticas evaluaciones objetivas (con lo intrínsecamente subjetivo de cualquier evaluación y juicio, por supuesto).

Me surgió la necesidad de vomitar esto en el resumidero porque un chico de una institución diferente a la mía me está solicitando una carta de recomendación, cosa a la que felizmente accedí. El problema es que le piden que la mande directamente con su solicitud. Claro que como en el siglo XVIII, podría yo escribir la carta, estamparle mi sello, enviarla por correo físico para que el estudiante pudiera incluirla en su paquete, sin romper el sello, por supuesto. A menos que como de hecho ya vivimos en el XXI, le pidan que la mande escaneada, eso no lo sé, no me lo ha dicho (pero no me sorprendería). Ahora, precisamente como estamos en el XXI, ¿no sería mucho más fácil y práctico que el recomendador mandara la carta directamente a un correo electrónico del programa? Y no es que se me ocurran a mí estas cosas tan raras, lo que pasa es que tengo años escribiendo cartas de recomendación para estudiantes y colegas en otros países y nunca les he tenido que mandar a ellos nada y siempre ha sido muy sencillo enviarlas por correo electrónico.  

Antes de que me juzguen por preocuparme por algo tan superfluo e irrelevante quisiera comentar algo. Aún cuando pudiera parecer un detalle insignificante, creo que de alguna manera contribuye a reflejar la ausencia de competitividad que hay en la comunidad. Si  nuestros estudiantes, nuestros egresados y nosotros mismos tuviésemos que competir “fuera,” es decir, conseguir recursos, plazas, becas, etc. NO mexicanas, nos daríamos cuenta de que en realidad No es un pequeño detalle.

En fin, aquí termina mi deposición. Besos.

3 Respuestas a “Alicia en el país de las …..

  1. Completamente de acuerdo. Solo una duda, ¿qué le pasó a Alicia?

  2. En realidad, incluso los recomendados deberían sentirse afectados si creen que son realmente competitivos, o sea, que tienen un chance real de ganar. Cuando el comité que recibe la carta o el que la escribe, le quitan la seriedad a esta formalidad, de cierta forma están diciendo “me vale madres tu solicitud”…

  3. Tengo que comentarlo: ¿qué sucedió con el estudiante que me pidió la carta? Le dije que preguntara si yo la podía enviar directamente. Le dijeron, después de un tiempo, que si. La mandé y ganó el lugar que solicitó. Estoy contento. No todo el berrinche fue en vano.

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